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Matriculas 2019
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Educando en el siglo XXI, la era de la colaboratividad

La era de la conectividad transformó radicalmente el trabajo docente, a la posibilidad de un perfeccionamiento continuo, se le sumó a una infinidad de recursos gratuitos y al alcance de todos, brinda un espacio único para crecer y crear en comunidad. Donde todos podemos ser aprendices y maestros a la vez. Educar a los hijos de la tecnología en su espacio natural, desde lo que aman y les motiva. Vivimos una era única, hacerla nuestra es imperativo... ¿Qué esperamos?

Pareciera que ha pasado mucho tiempo desde que, como profesores, éramos los responsables de transferir el conocimiento a nuestros alumnos, la época del pizarrón, de largos relatos, orgullosos “Llaneros Solitarios”. Aunque en realidad, no ha pasado mucho tiempo, es más, estamos recién comenzando y adaptándonos a la era colaborativa de la educación, la inclusividad, la existencia de múltiples recursos integrados a la docencia, estamos llenos de desafíos que nos permiten participar con nuestros alumnos en su desarrollo de capacidades y habilidades como nunca antes, nuestro desafío está lleno de oportunidades.

nuestro desafío está lleno de oportunidades. Nuestros alumnos tampoco son los mismos, han pasado por un cambio en lo comunicacional, conectividad y acceso a la tecnología que los hace únicos e impredecibles.

Con respecto a los nuevos modelos educacionales como Aprendizaje Basado en Proyectos, Educación Invertida, Estudio de Casos, etc., estos modelos existen desde hace décadas solo que la educación básica y media no los tenía considerados y ahora sí.

Pareciera que todo cambia, pero lo único que sigue inalterable es nuestro rol de guiar, motivar, adaptarnos a la tecnología, usar la conectividad y principalmente propiciar la colaboratividad, base de la validación y actuar de nuestros educados.

Tenemos que retomar el camino y adaptarnos a la conectividad que nos exige este mundo tecnologizado, ponernos al día, los hijos de la tecnología han pasado conectados mucho tiempo solos, ingresaron a Internet, se conectaron sin supervisión paternal ni docente y se llenaron de vicios. Hoy lamentamos estos vicios comunicacionales como el bullying, grooming y otros, pero seguimos reaccionando tardíamente; veo constantemente un desfile de profesionales de las áreas médicas, psicológicas, legales, orientadores familiares dando cátedras de cómo tratar este flagelo que conmueve a la familia y la educación, problema que debe ser principalmente tratado en casa y en el aula como acción preventiva y no post-problema en una consulta psiquiátrica.

Vivimos en un mundo tecnologizado, hiper-conectados en un total analfabetismo digital, ingresamos a la nube sin considerar las reglas del juego, el respeto, el derecho a la propiedad intelectual y vicios comunicacionales de todo tipo, comenzando por la sobrexposición a la que hemos expuesto a nuestros hijos.

Llevamos décadas de Internet sin que los colegios y entidades educacionales hayan considerado dentro de la docencia el alfabetismo de estas enormes carreteras digitales que mueven nuestro mundo. La ciudadanía digital es una condicionante, no puede ser que un joven se mueva por las redes sin entender que hay reglas, deberes y derechos, también descorazona ver tantos estudiantes de educación bá- sica con cuentas falsas en redes sociales sin control (siempre me hago la pregunta: ¿Le pasarías las llaves de tu auto a un menor de edad…?). En Internet no existe el “todo vale”, nuestro comportamiento ciudadano no es distinto a nuestras obligaciones como personas, en la conectividad y en nuestra vida normal, somos la misma persona.

La conectividad en la educación es un tesoro que recién estamos descubriendo cómo usar, cómo comunicar. La colaboratividad es el hecho esencial de nuestra generación. Esta ha sido una herramienta fundamental en la docencia, no me imagino liderar proyectos educacionales con mis alumnos sin consultar otras experiencias en el mundo. Somos uno solo, por lo que la fuerza de muchos ayuda a nuestro desempeño, esta publicación de Santillana es un ejemplo, está traspasando mi experiencia a miles y miles.

Los millones de recursos tecnológicos se multiplican exponencialmente, la conectividad entre nosotros también, la ventaja de estos recursos recaen en nuestros educados, no solo impulsamos el conocimiento, hoy más que nunca enseñamos a investigar y discriminar, validar, tomar decisiones, hoy nuestro objetivo es acompañar al ser humano y ayudar a desarrollar sus capacidades y habilidades, las que estas sean.

Recuerdo que uno de los actos más disruptivos para nuestros alumnos eran las temporadas de pruebas y exámenes, sufrían, pasaban horas tratando de memorizar, aún recuerdo mi época de trasnoche, con café y Coca Cola para mantenerme despierta, tenía mucho que estudiar (aun sucede), afortunadamente esto está cambiando, los países están jubilando las pruebas estándar de evaluación, estas tratan de clasificar conocimiento pensando que somos iguales y no lo somos, somos distintos con distintas habilidades y capacidades, hoy tenemos recursos como para guiar capacidades a una gran mayoría y desarrollar sus habilidades que conducirán su camino futuro.

Las herramientas evaluativas de la nueva forma de educar son integradoras, evalúan trabajo en equipo, integración social, desarrollan habilidades comunicacionales y expositivas en vez de un texto memorizado. En mis cuatro años liderando proyectos, solo puedo certificar que estos modelos representan un cambio de la tierra al cielo. Me permito recomendar responsablemente el cambio, este cambio no es tecnológico ni tampoco dogmático, utiliza la colaboratividad y la investigación como su núcleo de transmisión de capacidades y habilidades para llegar al conocimiento.

Regularmente realizo muchas capacitaciones a lo largo de mi país, durante los fines de semana estoy en distintos colegios capacitando profesores al cambio, debo reconocer que no me gusta la descripción formal que se usa para clasificar “capacitación” porque lo que realmente hago es motivar y facilitar recursos, el cambio no es un tema de TIC ni tecnológico, obviamente contiene procesos y objetivos formales pero no es más ni menos que en lo que hemos sido formados como docentes, somos pedagogos y es lo que hacemos cuando encaramos estos nuevos procesos educacionales. Los hechos más enriquecedores de nuestros nuevos procesos es el desarrollo investigativo que desarrollamos, traspasas al alumno las habilidades investigativas, y sin lugar a duda que el segundo proceso enriquecedor es el proceso evaluativo en cada proyecto, la evaluación cambia de un promedio de notas por cada semestre a un proceso evaluativo con el alumno donde estás enfatizando o encausando habilidades y capacidades, enfatizando en su capacidad creativa y ejecutiva, es casi imposible repetir la desagradable experiencia de “te sacaste nota roja porque no estudiaste la materia”. En la educación actual un alumno no estudia una materia, vive una experiencia en pos de su desarrollo. Educación colaborativa, inclusiva, participativa…

Pareciera que estoy buscando sinónimos de colaboratividad pero en educación se transforma en lo mismo y se da, gracias a distintos modelos educacionales que usamos. En el fondo, colaboratividad es la acción de trabajar con otros para obtener un resultado, ocurre cuando dos o más personas u organizaciones trabajan en conjunto para realizar o alcanzar un objetivo. Este es el enfoque y en lo que hoy los docentes estamos orientados, el aula cambia radicalmente.

Este cambio no se produce por arte y magia o porque algún gurú iluminado lo impulsa, se da porque hay muchos factores que confluyen, se requiere una decisión política de las autoridades educacionales, la utilización de un modelo docente participativo y la utilización de millones de recursos educacionales que hoy están a un clic de distancia gracias a la tecnología, la conectividad e Internet en ese orden.

Estudios realizados por científicos especialistas en neurociencia concluyen que el aprendizaje de un niño se produce de maneras distintas dependiendo de la capacidad cognitiva de la persona, para los que vivimos en el aula esto es verdad absoluta, la vivimos a diario, cada alumno es distinto al otro, responde a distintos estímulos, motivaciones ante las cuales sus capacidades reaccionan de distinta forma, no como la conduce la educación estandarizada que hoy estamos abandonando. Los modelos basados en la investigación y participación buscan en recursos multimedia el contenido que mejor permita la comprensión, motivación y por ende, el entendimiento de un alumno y no así su memorización.

Hoy en día la tecnología pone a nuestro alcance distintos formatos (cuadro adjunto), estos formatos permiten alcanzar un espectro enorme de capacidades distintas en cada alumno, Si el objetivo de aprendizaje determinado para un quinto básico es el “Descubrimiento de América”, debo tener a disposición miles de formatos distintos en archivos multimedia lo que hace fácil para un docente lograr una buena comprensión de este objetivo. De la lista del cuadro adjunto, los recursos más recurrentes son los archivos-documentos de texto, infografías, mapas de cada viaje, videos en YouTube, Minecraft dentro de los recursos digitales y varios otros del tipo analógicos como recreaciones teatrales, legos, maquetas, etc. En los países asiáticos es cada vez más recurrente el uso de la robótica y la animación (anime) para niños a partir del Jardín Infantil o Kindergarten.

Por lo anteriormente expuesto, por Dios que es difícil entender comentarios en los medios de comunicación de políticos y opinólogos que livianamente piden prohibir el uso de la tecnología en el aula, que contradicción o que liviana son sus opiniones, no entienden que pedagógicamente es una fuente de contenido invaluable y que en un mundo teologizado es imprescindible que la educación cumpla su rol e incorpore tempranamente a su malla curricular la alfabetización digital y por ende tiene que educar ciudadanos digitales.

Cada vez que desarrollo un nuevo proyecto en clases mis alumnos invariablemente me sorprenden por su infinita capacidad creativa, el entendimiento al que llegan y cómo avanzan a pasos agigantados su capacidad comunicacional al exponer su trabajo. Estos chicos están en camino para liderar nuestro futuro.

Muchas Gracias a Ruta Maestra de Santillana-Colombia por la oportunidad de conectarme con mis queridos colegas colombianos y no olviden que la conectividad es la mejor herramienta para avanzar, quedo a disposición a través de mis redes y plataforma para cuando me necesiten, espero pronto poder leer y aprender de sus experiencias. Un abrazo a todos. Ruta Maestra

Tomado de Satillana


Estamos viviendo el boom de la robótica en el aula.

¿por qué enseñar robótica en el aula? ¿qué beneficios puede aportar a nuestros alumnos? ¿cómo debemos afrontar la enseñanza de la robótica para lograr un aprendizaje efectivo?

Por: Mg. Fernando Monje Bonilla

Estamos viviendo lo que podríamos llamar el boom de la robótica en el aula o la “burbuja educativa”. ¿Es este el camino que debemos seguir?

Por un lado, encontramos que el colegio empezó a incluir la robótica en el programa curricular hace ya tres años, destacándose esta asignatura en nuestro colegio, por el deseo de los alumnos por aprender a crear e innovar.

Ante esta realidad, es oportuno y a la vez necesario pensar, ¿por qué enseñar robótica y si estimamos que esto sea necesario y como enseñarla?

La primera pregunta, tiene una respuesta inmediata, la robótica es y será altamente demandada profesionalmente en los próximos años. Nadie duda de las oportunidades laborales de aquellos que dominan la tecnología no como consumidores, sino como creadores, no como usuarios, si no como diseñadores y programadores, en resumen, como ingenieros. A riesgo de instrumentalizar la educación en nuestro colegio, este es un argumento con suficiente peso como para justificar la inclusión de la robótica en el aula. En la mayoría de las profesiones técnicas actuales, la programación y la robótica, es un lenguaje de comunicación con las máquinas, tan universal como lo son las matemáticas o el inglés.

Pero, es este argumento suficiente sobre todo cuando se corre el riesgo de que la programación y la robótica desplace a otras asignaturas en la que se juzga una menor utilidad profesionalmente. Tomando la opinión de los alumnos, sería equivocado elegir la robótica por criterios meramente profesionales, y es que la educación en los niveles de primaria y secundaria, no es una escuela de oficios, por lo que el objetivo debe ser más amplio que el mero utilitarismo laboral. Por experiencia en estos años, hemos aprendido que hay otros elementos que hacen pertinente la enseñanza de la robótica, más allá de abrir las puertas de un prometedor futuro laboral.

Programación, robótica, resolución de problemas y pensamiento computacional.

Cuando trabajamos programación y robótica con nuestros alumnos nos preguntamos ¿qué están aprendiendo realmente? Más allá de aprender que es una variable, un bucle, While o una sentencia condicional, estamos ayudando a nuestros alumnos a desarrollar una serie de estrategias para la resolución de problemas. Estas estrategias son el resultado de desarrollar los procesos cognitivos necesarios para resolver un problema de programación. Estos problemas son: abstracción, recopilación de información, análisis y representación de datos, secuenciación de creación de algoritmo, descomposición del problema, automatización, paralelismo y simulación.

Todos estos procesos forman lo que se conoce como pensamiento computacional. Lo importante para nosotros, es que nuestros alumnos están aprendiendo estrategias sistemáticas para la resolución de problemas. Esto, más allá de enseñarles los contenidos específicos de programación o robótica, les dota de una serie de hábitos y habilidades para afrontar cualquier problema que se les presente, siendo capaces de afrontarlos de un modo ordenado y estructurado.

Nuestros alumnos desarrollan una destreza que se empieza a considerar fundamental para todas las personas, no sólo en el ámbito de la computación, si no también en disciplinas tan variopintas como: la lectura, la escritura, la aritmética, etc.

Para la resolución de problemas, las personas requerimos herramientas mentales que habitualmente son usadas por la ciencia de la computación, de ahí que se haya escogido la robótica para desarrollar el pensamiento.

El desarrollo del pensamiento a través del conocimiento de la “inteligencia artificial”, busca que nuestros alumnos sean capaces de hacer frente a la complejidad de los problemas actuales en cualquier campo de estudio, y no sólo los problemas relacionados con el campo de la computación.

El empleo de las estrategias de resolución de problemas, asociados al pensamiento computacional, facilita la resolución de cualquier problema que requiere procesos complejos como: el análisis y la representación de datos, la descomposición de problemas, la utilización de algoritmos y procedimientos, etc.

Nuestra tarea, por tanto, consiste en hacer preguntas de reflexión para que sean nuestros alumnos los que piensen en el paso a paso: Competencia digital, pensamiento crítico, creatividad e innovación, autonomía y emprendimiento.

Para desarrollar lo anteriormente descrito, el colegio instalo el laboratorio de robótica, hoy llamado de MECATRONICA, en donde el plan de estudios del colegio Empresarial de los Andes, integró las asignaturas de: sistemas, electrónica y robótica, para mayor comprensión y aprendizaje por parte de nuestros alumnos.


Conozca la aplicación que lo alejará del celular

Cada vez que siembre una semilla, comenzará a correr el reloj. Forest: stay focused, be present.

Si no puede pasar más de diez minutos sin revisar las notificaciones de su teléfono celular o pierde el tiempo navegando en internet durante horas, esta aplicación es para usted. Se trata de Forest: Mantente Enfocado, una plataforma que le ayudará a dejar temporalmente su móvil a la vez que contribuye a proteger el medio ambiente.

Consiste en un juego muy simple en el que usted tiene una parcela de tierra para plantar un bosque. Cada vez que siembre una semilla, comenzará a correr el reloj de acuerdo a los parámetros que usted le indique (30 minutos, 90 minutos, 120 minutos, etcétera). A medida que pasa el tiempo, la semilla se transformará en un árbol, pero solo podrá crecer mientras el usuario permanezca dentro de la aplicación o bloquee el celular.

Si no resiste la tentación y sale de Forest, el árbol se marchitará. Entre más tiempo permanezca lejos del móvil, más bonito será su árbol y su bosque se hará más frondoso. Además, al desbloquear la versión premium podrá plantar árboles reales con la organización Trees for the Future.

Esta 'app' cuenta con música relajante para ayudar a la concentración y frases motivacionales que aparecen cada vez que está a punto de abandonar el reto. Además guarda un registro del tiempo que ha permanecido lejos del celular a lo largo de semanas, meses e incluso, años.

Forest fue diseñada con base en la Técnica Pomodoro, un método que se originó durante los años 80 para distribuir el tiempo de forma eficiente en determinados intervalos.

Al día de hoy, la aplicación –que es gratuita– cuenta con más de 5 millones de descargas y sus usuarios han plantado más de 300.000 árboles reales.

Tomado de El Espectador


El rol del docente como agente de cambio

Hemos mejorado en cobertura especialmente en la básica primaria, pero el gran reto en la básica y la media sigue siendo mejorar la calidad. El nuevo milenio exige un nuevo paradigma que debe partir por transformar las prácticas pedagógicas, empoderando al estudiante para que sea el centro del proceso de aprendizaje, creando ambientes participativos, de trabajo en equipo y cooperativo, que faciliten la construcción social de conocimientos.

Particularmente en el campo docente, es imperativo mejorar las prácticas pedagógicas. Se requiere promover un nuevo rol del docente como orientador y facilitador de procesos de aprendizaje antes que como expositor, como creador de ambientes cálidos, afectuosos que faciliten nuevas formas de interacción de los estudiantes, incentivando su participación, el diálogo y la construcción social del conocimiento. El estudiante debe ser el centro del proceso educativo no el maestro. Y aunque se privilegie el aprendizaje cooperativo deben darse oportunidades para el aprendizaje individual.

En todo caso, el papel del docente es fundamental en ese nuevo paradigma pedagógico que se debe caracterizar por ser flexible, activo y participativo. Debe llegar al aula con elementos, estrategias e instrumentos concretos y pertinentes para los docentes y los estudiantes, promoviendo el desarrollo de competencias básicas y también de la esfera socio-afectiva. Ahora el énfasis no puede estar en la transmisión de información sino en desarrollarles habilidades a los estudiantes para que aprendan a aprender, a comunicarse eficazmente, a argumentar, a resolver problemas, a razonar lógicamente, a aproximarse al conocimiento científico y tecnológico, a convivir, a innovar, a emprender…

Todo lo anterior concuerda con los resultados de la encuesta realizada a más de 600 expertos del mundo y dada a conocer en la Cumbre Mundial de Educación 2015, celebrada en Qatar, sobre lo que será la escuela en el 2030.

Para transformar las aulas se requiere de la formación y la motivación de docentes a fin de que diseñan ambientes de aprendizaje cálidos y afectuosos, donde se tenga en cuenta la diversidad de ritmos de aprendizaje y talentos, donde los estudiantes construyan socialmente los conocimientos y desarrollen la capacidad para practicarlos y aplicarlos en su vida cotidiana, donde reciban retroalimentación efectiva en las distintas etapas y acciones de aprendizaje. En la medida en que los estudiantes interactúan permanentemente con sus compañeros en el aula de clase, el aprendizaje se convierte en una actividad placentera, incrementando el compromiso y pertenencia a la escuela y su permanencia en ella.

Docentes motivados y propositivos también se deben caracterizar por un alto grado de empatía que les permite lograr mayor conocimiento y comprensión de las necesidades, actitudes, intereses y potencial de los estudiantes. Docentes afectuosos y con liderazgo pedagógico están en capacidad de crear ambientes de aprendizaje adecuados y de orientar actividades y estrategias de participación para desarrollar en los estudiantes las destrezas cognitivas y las habilidades socioemocionales requeridas en el nuevo milenio; habilidades que sustentarán la proyección y capacidad de los estudiantes para aprovechar las oportunidades y aportar al desarrollo del entorno local, nacional y mundial.



Además de la formación de los docentes para este nuevo paradigma pedagógico, se requiere que los currículos también promuevan esas habilidades: liderazgo y emprendimiento, nuevas formas de pensar (creatividad e innovación, pensamiento crítico, solución de problemas, toma de decisiones); nuevas formas de trabajar (comunicación, colaboración, trabajo en equipo, cumplimiento de tiempos, seguimiento de instrucciones) y habilidades para vivir en el mundo (ciudadanía local y global, iniciativa, liderazgo, hacer y aceptar críticas constructivas).

Dentro de los componentes del modelo Escuela Nueva Activa (ENA), es clave el papel del docente en el aula. ENA empodera al docente para dar un sentido multidimensional al aprendizaje, facilitando el crecimiento afectivo y académico del estudiante. El docente de Escuela Nueva se capacita y actúa como facilitador del aprendizaje, con recursos de apoyo (ej. guías de aprendizaje, recursos virtuales complementarios, centro de recursos de aprendizaje), con estrategias de aula para la formación de actitudes y comportamientos ciudadanos y democráticos (ej.: gobierno de aula y estudiantil y comités; trabajo en pequeños grupos con mesas apropiadas para ello), instrumentos de comunicación y de relación con comunidad (ej.: Buzón de la amistad, Buzón de compromisos, Cuaderno viajero, Ficha familiar).

El papel de las TIC es una realidad en la acción educativa, pero consideramos que primero es indispensable introducir cambios pedagógicos que transforman y mejoren el ambiente de aprendizaje.

Como lo expresa Luis Osin, exdirector del Departamento de Computación Educativa en el Centro de Tecnología Educativa de Israel: “Introducir computadores en el aula sin cambiar los métodos pedagógicos es perpetuar una técnica tradicional a un costo más alto. Una verdadera revolución educativa requiere conjuntamente de los cambios pedagógicos y tecnológicos”.

ENA promueve en los docentes una formación continua a través del trabajo con pares en los microcentros, organizados por cercanía geográfica en el caso de las escuelas multigrado, por sedes rurales y urbanas, por áreas disciplinares o por grados en la institución educativa. También los docentes aprenden y aportan en microcentros de profundización e investigación pedagógica y de mejoramiento institucional. Cada vez es más evidente que la colaboración profesional entre pares beneficia a los mismos educadores y da sostenibilidad a las innovaciones y transformaciones pedagógicas. El docente que aprende con y de sus colegas desde la experiencia del quehacer pedagógico fortalece la cultura de las comunidades de aprendizaje.

La conformación de redes de docentes integrados por intereses comunes, por proyectos, por líneas de investigación pedagógica, ha mostrado ser una estrategia de sostenibilidad de Escuela Nueva Activa, dinamizando la formación y la innovación en las prácticas pedagógicas y las didácticas disciplinares. A partir de las fortalezas y las necesidades de las instituciones educativas, los docentes suman sus saberes con el fin de encontrar soluciones a partir de experiencias pedagógicas probadas y efectivas y articulando propuestas curriculares pertinentes a los proyectos educativos institucionales.

En este sentido, la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente promueve una Comunidad de Aprendizaje para generar y gestionar conocimiento, propiciar interacciones e intercambios, sistematizar experiencias y buenas prácticas, crear publicaciones y promover eventos académicos, entre otras actividades. Cuenta con la plataforma llamada RENUEVA, que es el espacio virtual para la red de docentes y otros agentes educativos.

Estamos convencidos que sí es posible generar cambios en el sistema educativo, con el fin de mejorar calidad como lo ha demostrado la experiencia de Escuela Nueva que pasó de ser una innovación local hasta convertirse en política pública nacional en los años 90, con excelentes resultados, y que ha inspirado reformas en varios países.

Una escuela de calidad requiere de un nuevo paradigma pedagógico que responda a las exigencias del nuevo milenio, incorporando los roles y responsabilidades de todos los actores del sistema educativo, promoviendo la participación activa del estudiante en el proceso de aprendizaje y dándole un rol privilegiado al docente como principal agente de cambio.

Tomado de Santillana – Ruta Maestra

El rol del docente como agente de cambio

Hemos mejorado en cobertura especialmente en la básica primaria, pero el gran reto en la básica y la media sigue siendo mejorar la calidad...

Conozca la aplicación que lo alejará del celular

Con esta plataforma podrá utilizar su tiempo de forma productiva y a la vez contribuye a proteger el medio ambiente.

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Estamos viviendo el boom de la robótica en el aula

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